Caravana jujeña a Antofagasta
En 1967 fue precursora en buscar una ruta al Pacífico.
En 1959 don Miguel Vicente Garay presentaba en la Legislatura un proyecto de declaración que resultó aprobado por unanimidad mediante el cual se expresaba el anhelo para que el Poder Ejecutivo ordenara los trabajos para el estudio y ejecución de un camino que uniera Abra Pampa con la frontera con Chile, posibilitando llegar al puerto chileno de Antofagasta. La iniciativa de Garay fue reflotada nuevamente el 24 de junio de 1965 en un memorándum que firmaban vecinos de Abra Pampa, entre ellos Francisco Quipildor, Isaac Cabezas, Alfredo Cabezas, Robustiano Ovando, Raúl Saravia, Juan Angel Liquín, Arturo Peralta y Andrés Vilte. Dos años después, Ernesto Gronda, presidente de la Sociedad Rural de Jujuy decidió formar una caravana que partiendo de nuestra capital recorriera el trayecto que figuraba en el proyecto del diputado Garay. Me confió a mí, para que como periodista, coordinara aquel viaje que se inició desde la puerta principal del Palacio de Gobierno el 17 de setiembre de 1967 con el nombre de ‘Caravana de la Amistad’ de la que participaron 21 personas.
APOYO DEL GOBERNADOR DARIO ARIAS
Entusiasta propulsor del viaje el gobernador Darío Arias brindó el apoyo logístico, aportó combustible y puso a disposición el equipo técnico de la Dirección de Vialidad. Participaron del viaje, como médico el Dr. Alberto Pasquini, el propio Vicente Garay, la educacionista Elsa Bustamante de Bárcena, el ingeniero oficial Alonso Suarez, la señora Raquel Bárcena de Meyer y su esposo el contador Oscar Meyer, el comerciante Ramón Quiroga y su esposa, el agricultor Florencio Araya y señora, el óptico Aurelio Garlatti, Francisco Wayar docente de Mina Pirquitas, Julio Colque, Ernesto Gronda agricultor, el empresario hotelero Hadel Quintar, Manuel Araya, el baqueano Cálixto Llampa, Desiderio Cruz, el ex diputado Epifanio Saravia y el fotógrafo Luis Cuevas.
PRIMER PROBLEMA EN PIRQUITAS
El primer problema del viaje lo tuvimos en Mina Pirquitas cuando se presentó el Comandante Palma del destacamento de Gendarmería de La Quiaca para comunicarnos que no podíamos proseguir el viaje ya que nuestros vehículos utilizarían un paso no autorizado que carecía de control aduanero y si intentábamos continuar el viaje, todos los integrantes de la caravana serían procesados por contrabando. Gronda inició febriles gestiones ante el gobernador Darío Arias para que Aduana y Gendarmería desistieran de su negativa, mientras tanto quedamos en Mina Pirquitas en carácter de detenidos.
443 KILOMETROS Y 15 HORAS DE MARCHA
Superado el problema partimos pasando por las localidades de Abra de Ovejería, Quebrada Concepción, Abra Lipihuasi, Quebrada Rumi Mayo, Campo de Salterio, Alto de Machao, Arenal de Cerro Negro, Rinconcitos, Lagunas de Pululos, Laguna Vilama, Minas Viejas, El Angosto, Peña Alta y llegamos a Zapaleri, el hito de 4.280 metros sobre el nivel del mar y para hacer los 443 kilómetros hasta la frontera empleamos un tiempo efectivo de marcha de 15 horas 35 minutos. El recorrido del sector chileno lo hicimos en 11 horas 45 minutos sobre un tramo de 487 kms. Hasta llegar a Antofagasta después de viajar durante 27 horas 20 minutos por el desierto de Atacama, el más extenso del mundo.
UNA SEMILLA PRECURSORA
Aquel viaje, aunque no fuera placentero, nos resultó inolvidable y algunos viajeros, igual que los vehículos, se apunaron. Una noche debimos pernoctar en Laguna de Tara (Chile) a una temperatura de 15 grados bajo cero. Sin embargo, al pasar por Calama y llegar a Antofagasta se borraron las penurias, pues, ante una cordial bienvenida comprendimos que habíamos dejado sembrada la semilla de la integración con los hermanos chilenos que, cumplida la proeza se comprometieron a retribuir la visita con otro viaje, por el mismo trayecto, para asistir en Jujuy el 18 de noviembre de 1967 a los festejos de nuestra independencia política. Para aquella fecha arribaron los chilenos presididos por el Gobernador del Departamento Loa, don Cesáreo Castillo Michea, el Rector del Liceo de Calama profesor Hugo Pizarro Gutierrez, el gerente de Lan Chile, empresa aérea, el presidente del Club de Leones y don Juan Rojas, un jujeño que fue el alma mater de toda la travesía mientras desempeñaba su cargo de funcionario ejecutivo de la Ganadera del Pacífico.
SEGUNDA DETENCION A NUESTRO REGRESO
Walter Gronda dispuso que nuestro regreso lo realizáramos por Huaytiquina (Salta) a los efectos de conocer personalmente los problemas de esa ruta que realmente nos resultó inaccesible en tramos por los ventisqueros de hielo y nieve. Al llegar a la localidad de San Antonio de los Cobres el destacamento de Gendarmería volvió a detenernos acusándonos de contrabando y con los mismos argumentos que nos hicieron en Mina Pirquitas. En determinado momento yo logré escaparme de manos de los gendarmes y desde la oficina de correos pude hacer un telegrama al gobernador Darío Arias informándole del hecho. El mandatario gestionó ante la agrupación Salta nuestra libertad, a lo que se accedió siempre que viajáramos con custodia. Al llegar a Salta fuimos identificados y horas después nos liberaron dándonos excusas y satisfacciones.
LOS RESULTADOS DE UNA EXPERIENCIA
El viaje por Zapaleri nos dejó la impresión de que era necesario buscar otro trazado porque el terreno a superar y la posibilidad de tener que atravesar y penetrar por territorio boliviano en determinado momento no resultaba aconsejable. Ante las informaciones que brindamos al gobernador Arias éste dispuso que técnicos de Vialidad provincial comenzaran a trabajar en otro estudio por el Abra de Poques donde se pudo realizar un acto con presencia de delegaciones chilenas. A partir de 1972 Vialidad tenía realizadas 17 comisiones de reconocimiento y estudio, comprobando que en el sector de Jama no se producían nevadas y que sus depósitos de suelo granular formado por erosiones terciarias que dieron lugar el surgimiento de terrenos ondulados y planicies que facilitarían la construcción de la carretera. Apreciaron, además, que la preponderancia de llanuras y salares situados entre cordones montañosos de acentuada orientación Norte-Sur con suaves ondulaciones, hacían factible una construcción de ruta de alta montaña a bajos costos, sin soluciones artificiales ni ejecuciones de grandes obras costosas, asegurando también una transitabilidad permanente.
LA REALIDAD SUPERO A LA UTOPIA
Hoy, la carretera a Jama es una realidad que llena de orgullo al ejército anónimo de jujeños que se preocuparon, trabajaron, estudiaron y aportaron su esfuerzo y su tesón. Son muchos los nombres de jujeños que están ligados a esta promisoria realidad de Jama. Como un acto de justicia histórica recordamos y evocamos nombres y circunstancias de quienes, en setiembre de 1967, pusieron en marcha una idea y sembraron la semilla que germinó con resultados positivos, posibilitando que el desarrollo y la integración de los nortes de Argentina y Chile alcancen, hoy, los potenciales mercados del Pacífico.












